Wimbledon cambia: ahora cuida a los jugadores

By on 12 julio, 2020

Siempre es relevante para el tenis que Wimbledon cambie de criterio. En esta crisis del coronavirus lo ha hecho como colofón -por el momento- a una actuación en la que su imagen ha ganado muchos puntos. El torneo del All England Tennis Club es respetado por su clasicismo y su tradición, es cierto. Pero también es conocido en el mundo del tenis -aunque menos- que esas virtudes -porque mantener la pujanza del torneo durante tanto lo es- ocultaban ciertos aspectos menos confesables, como una excesiva rigidez que llegaba al acartonamiento. Los tenistas sabían que en Wimbledon lo importante era el torneo, no los tenistas.

Sin embargo en el siglo XXI han comenzado a cambiar las cosas y el torneo parece haber evolucionado positivamente. En estos tiempos de COVID-19 la cita londinense ha sido la que ha actuado con mayor decisión y capacidad de adaptación a las circunstancias. En primer lugar tomó sin muchos titubeos la decisión de cancelar la edición actual, también de forma lógica porque las especiales características de la hierba no dejan demasiado margen de tiempo para su celebración: el verano inglés es, como se sabe, dramáticamente breve. Pero a continuación se conoció que Wimbledon era una de las poquísimas instituciones mundiales que tenía contratado un seguro antipandemias, que permitiría que el impacto de la crisis no fuera tan fuerte en el AELTC como en otros lugares y, entre ello y la saneada tesorería del club, le permitiría apoyar al tenis británico durante la crisis.

Pero Wimbledon ha vuelto a salir a la palestra por un doble motivo que le ha vuelto a poner a la cabeza del tenis: su situación económica le permitirá compensar a los jugadores que estaban clasificados para el torneo y se han quedado sin él. Eran más de 600 contando todos los cuadros, incluidos los de silla de ruedas y ‘quad’: recibirán 14.000 euros, 28.000, 7.000, 6.700 y 5.500, respectivamente. En total, han destinado más de 11 millones de euros para este tipo de programas. También donarán a diversas instituciones todo el material y alimentos ya comprados para esta edición y no utilizados.

Wimbledon 2018 Roger Federer

Evidentemente, la medida ha tenido respuesta, y respuesta positiva entre los tenistas. Uno que ha pisado mucho la hierba londinense y sabe de organización, como es el director del Mutua Madrid Open, Feliciano López: “Me quito el sombrero ante ustedes”, resumió. “Apreciamos esta comprensión y generosidad en estos tiempos de incertidumbre”. Otros han convertido además la agilidad del torneo londinense en ‘recado’ para los demás. Así lo hizo el eslovaco Lukas Lacko que además declaró “el US Open debería aprender de esto y no impulsar a hacer tonterias. Podemos reanudar el circuito más tarde, cuando las condiciones sean mejores».

Pero Wimbledon, además, anunció otro cambio de alcance. Durante demasiado tiempo, como decano de los torneos, se arrogó el derecho a realizar su propia lista de cabezas de serie, independientemente de la clasificación mundial: computaban solamente los resultados en hierba y aquellos que le parecían relevantes a la dirección del torneo. Así, un número uno podía verse fuera del ‘top 4’ por ejemplo y en los años 80 y 90 los tenistas españoles, así como los ‘terrícolas’ en general, solían verse muy perjudicados. Además, en un momento en que el ‘estilo’ según superficies estaba bastante definido, la medida daba indirectamente lugar a que los cuadros de Wimbledon fueran quizá en un 30% diferentes a los del inmediato Roland Garros. Una ‘rebelión’ de tenistas, en cuyo liderazgo estuvo Álex Corretja, les hizo ceder algo… pero con una carta en la manga: seguirían haciendo las listas de cabeza de serie a capricho, pero ampliarían la lista a 32 preclasificados, en un movimiento seguido luego por los demás torneos. En la práctica, poco cambiaba.

Ahora, Wimbledon ha anunciado también que pone fin a esa costumbre o, más bien, que renuncia a su privilegio: desde ahora sus listas de cabezas de serie se realizarán con procedimientos análogos a los demás torneos. Lo que también es el reconocimiento de una evidencia: Los estilos en el tenis se han unificado mucho, y de forma básicamente independiente de las superficies. Los resultados, año tras año, lo habían ido confirmando pero es ahora Wimbledon quien lo da oficialidad. Y si lo dice Wimbledon, va a misa, que no en vano es la Catedral.

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