Víctor Marcén: «El tenis en silla ha dado un gran salto»

By on 24 diciembre, 2020

Por Alejandro Pérez. Fotos: Rubén Losada @rlosada_foto

Víctor Marcén (Zaragoza, 1983) es ingeniero informático. En 2008 trabajaba en banca y en su tiempo libre jugaba al fútbol. En este contexto, Marcén sufre una lesión medular. “Un viernes entrené, el sábado me levanté con fiebre, el domingo ingresé y a los 10 días sucedió la lesión. Se inflamó la médula sin saber por qué. Desde 2008 me desplazo en silla de ruedas. No tengo sensibilidad ni movilidad del pecho hacia abajo”. De la noche a la mañana le cambió la vida. Mielitis transversa amiotrófica de etiología desconocida. Es, hablando propiamente, la lesión que sufrió hace 12 años.

El tenis se cruzó en la vida de Víctor en 2009: “En enero me trasladan al instituto Guttman, en Badalona”. Se trata de un centro de referencia de lesiones de médula (como el de parapléjicos de Toledo). “Una de las actividades es el deporte. Te enseñan todos los que se pueden hacer en silla: baloncesto, bádminton, tenis de mesa… Y un día a la semana venía Pepe Aguado, muy conocido en el tenis en silla de la Federación Catalana. Lo descubrí a través de él. Nos tiraba bolas con la silla que teníamos en el hospital. Me comentó si quería seguir jugando porque me veía posibilidades y me puso en contacto con Carlos Pina y Miguel Tena, del tenis en silla en Aragón. Fueron los que me pusieron el gusanillo”.

El tercer paso (dedicarse profesionalmente) tardó algo más en llegar. Primero peloteando con amigos, jugando algún torneo como pasatiempo, pero sin entrenamientos. Y así llegamos a 2013: “Se ponen en contacto conmigo de Stadium El Olivar. Dos monitores de tenis allí tenían el título de tenis en silla y necesitaban un jugador para hacer las prácticas. Empecé a entrenar varios días a la semana para empezar a competir en 2013. Lo hago hasta julio de 2015 que llega la (otra) lesión”.

Una nueva lesión de larga duración. El primer contratiempo le trajo la silla de ruedas. El segundo un problema para mantenerse sentado: “A final de 2014 me produzco un roce saliendo de un baño en el glúteo y se me queda una pequeña herida, en principio no grave. Se me infecta y se produce una úlcera bastante profunda que requiere cirugía. Me operan en marzo de 2015. Parece que me he recuperado y por eso juego en 2015. En el verano la úlcera se vuelve a abrir y me vuelve a impedir jugar. Desde entonces he pasado por tres operaciones más y directamente ni se me cerraba. Me han vuelto a operar en mayo este año y ahora parece que estoy empezando a terminar con esto. Falta algo por cicatrizar, pero va bastante bien. Espero para 2021 empezar a hacer algo”.

En estos años dedicados al tenis en silla, Víctor realizó una parte muy importante como beneficio físico. Entrenamientos tres días a la semana y torneos en fin de semana: “Los dos años hasta la úlcera me lo tomo como mi vida profesional, además de la rehabilitación por la lesión medular. Por la mañana trabajaba rehabilitación muscular por la rehabilitación de la lesión y por la tarde entrenaba para el tenis”.

El gran objetivo sigue siendo competir. Pero antes, hay otras metas: “A corto plazo quiero poder sentarme en la silla de tenis, entrenar, pegarle a la pelota y disfrutar. Que funciona, intentaré jugar algún torneo. El nivel es una incógnita tras cinco años fuera. Disfrutar, ver el nivel y más adelante ya se verá. El nivel que alcancé en 2014 (séptimo de España, jugando el Masters) es muy complicado. Disfrutar, sentirme jugador y volver a estar con la gente en los torneos”.

Es bueno que quien tiene visibilidad, como Federer o Djokovic, nos dé protagonismo

Excluyendo el tenis de la ecuación, una úlcera en el glúteo ya es un problema, pero si además tu movilidad es en silla de ruedas, la problemática se multiplica exponencialmente: “No es que me perjudique para el tenis. Me perjudica para la vida. Yo voy sentado. Tener una úlcera en la zona donde estoy sentado no me permite estar las horas que quiero en la silla. Necesito descansos, tumbarme, que la zona respire. Buscar la solución no es sólo para el tenis, es para mi vida. Necesito hacer una cura por la mañana. Se juntan los problemas que una úlcera le provocaría a cualquier persona con el hecho de que necesito una silla para vivir”. Una solución que ha encontrado ha sido adquirir una silla con bipedestación para poder estar de pie. Las ventajas son múltiples: para la úlcera, huesos, circulación… Pero sólo en casa.

Cinco años sin jugar, aunque con la esperanza de poder hacerlo en 2021. En este último lustro la especialidad ha evolucionado lo inimaginable. “Desde que la modalidad se incluyó en la RFET ha pegado un salto muy grande. La comisión, con Dani (Caverzaschi), Lola (Ochoa) y Juanjo (Rodríguez), están haciendo cosas muy buenas por el tenis en silla. La visibilidad ha hecho que muchos jugadores se acerquen a la disciplina y los que ya había hayan dado un salto importante”.

Por mucho que el cambio federativo ayudase, Marcén pone el foco principal en el talento individual: “La progresión viene por la calidad de los tenistas y su saber buscarse la vida contando con el apoyo de la RFET en sus carreras”. Además, la visibilidad y el ir de la mano cada vez más con el tenis a pie también ha puesto su grano de arena al crecimiento del tenis en silla. De jugar el Masters junto al torneo de Valencia a lo que hay ahora: “Rafa (Nadal) y Dani (Caverzaschi) comparten patrocinador y han llegado a pelotear en Madrid, Djokovic da su reconocimiento al tenis en silla siempre que tiene ocasión, incluso jugando en una silla, Martín (De la Puente) y Corretja peloteando… Para nosotros es muy importante que quien tiene el altavoz lo aproveche para dar la visibilidad”.

Hoy día, una de las ocupaciones de Víctor está en la Federación Aragonesa de Tenis de la que es presidente del comité de tenis en silla. Su función es asegurarse que los jugadores tengan su licencia y ayudar. Y con la esperanza de abrir una escuela de la Fundación BePro de Ana Salas en Aragón.

La ilusión de Víctor en 2021 es volver a una pista. “Poder recorrer España y parte del extranjero a jugar torneos. Sentirme completo. Ver que puedo competir en una actividad física como una persona sin discapacidad. Ir a los torneos y sentirme tenista”. Que lo veamos en 2021.

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