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Controlar el tiempo

By on 4 marzo, 2015

Transcurridos los dos primeros meses del calendario ATP, la actualidad se detiene este fin de semana en el Grupo Mundial de la Copa Davis 2015, reservando un tiempo de reflexión entre cifras y récords de lo acontecido hasta el momento. Enero y febrero dejaron a sus espaldas 18 torneos masculinos con catorce campeones diferentes y tres privilegiados que se permitieron el lujo de repetir celebración. El top-10 sigue comandado por el mismo hombre que cerró el curso pasado en lo más alto y las distancias con el resto, más o menos, no se han agitado demasiado. Sin embargo, una cifra aumenta semana tras semana en el tablón de alarmas de este deporte: 29’8. Es la media de edad de todos los jugadores que han ganado títulos en estas ocho semanas de competición, una cantidad que revela la esencia de un vestuario en el que los veteranos siguen dominando a sus anchas.

Ferrer campeón en Doha 2015

Ferrer campeón en Doha

Si retrocedemos en el tiempo, nos sorprenderíamos de ver a hombres pasando la treintena y todavía ejerciendo su profesión sobre la pista. McEnroe, Connors o Agassi fueron excepciones que evidenciaron el amor por este deporte y la insistencia de vivir sin separarse de él, pusiera lo que pusiera en su carnet de identidad. Ahora, en pleno 2015, aquella tendencia se ha multiplicado por diez, ahora los tenistas, no solo alargan sus carreras, sino que lo hacen desde una posición codiciada en el ranking y sumando cada domingo nuevos trofeos en sus vitrinas. Ahí tenemos a David Ferrer, el gran estandarte de lo que llevamos de curso, con tres coronas bajo el brazo en cuatro certámenes disputados, a punto de cumplir los 33 años y tras un 2014 en el que muchos cavaron su fosa sin pensarlo. Desde que la duodécima campanada diera entrada al año nuevo, nadie ha ganado más partidos que él (18) ni más trofeos. Impresionante. La prueba fehaciente de que la ambición inagotable o un toque de atención al orgullo de un gladiador puede dinamitar cualquier situación adversa.

Siguiendo la estela de David aparece Roger Federer, al borde de las 34 primaveras. El suizo conoce bien el significado de la palabra ‘reivindicación’ y no se cansa de tapar bocas a aquellos que le dieron tantas veces por muerto. Sí, es cierto que los Grand Slams el objetivo se le ha escapado en sus últimos diez intentos, pero lejos de los majors resulta complicado situar al de Basilea despidiéndose antes de semifinales, un registro que sigue engordando y multiplicando sus tintes de leyenda. Gilles Simon (30), Ivo Karlovic (36), Pablo Cuevas (29), Guillermo García-López (31), Víctor Estrella Burgos (34)… son muchos los veteranos que han arrancado la temporada con brillantez, sin olvidarnos de los Wawrinka (dos títulos), Nadal (campeón en Buenos Aires) o Djokovic (amo y señor de Australia), que aunque todavía no hayan pasado la frontera de la treintena, ya no son unos chavales.

Dominic Thiem

Dominic Thiem

Entonces llegan las pregunta claves: ¿Dónde está el anunciado relevo? ¿Por qué no llega el cambio generacional?, ¿Quien representa el futuro del tenis? ¿Por qué no gana Dimitrov, si era un calco de Federer? ¿Por qué no está ya Raonic entre los cuatro mejores del mundo? ¿Por qué Pablo Carreño no se acaba de asentar en el top50? Dominic Thiem, Borna Coric, Bernard Tomic, David Goffin… son muchos los señalados como futuros protagonistas de este escenario. De momento, ninguno se atreve a cumplir su papel. Los títulos de Vesely (21) en Auckland y Nishikori (25) en Memphis es lo más fresco de los últimos dos meses, así está el panorama. Los días pasan pero el horizonte se mantiene. Unos luchan por alargar su camino, los otros por recorrerlo cuanto antes y ambos, por dominar ese par de agujas que marcan el tiempo de vida como profesional. Quien se adueñe del reloj, ganará la batalla.

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