Swiatek llega a Madrid tras su puesta a punto con Nadal y el mando técnico de Francis Roig
Iga Swiatek llega a Madrid con la sensación de haber encontrado un punto de inflexión. La número 4 del mundo inicia su gira de tierra batida después de una semana de trabajo en Mallorca que, según reconoce, ha sido una de las más valiosas de su carrera reciente. Allí, en la Rafa Nadal Academy, compartió pista con Francis Roig —su nuevo entrenador— y con Rafael Nadal, la figura que marcó su infancia y que ahora, de forma inesperada, también ha influido en su reconstrucción competitiva.
La polaca admite que el impacto emocional de entrenar frente al 22 veces campeón de Grand Slam fue inmediato.
“Los primeros 15 minutos de práctica, estaba muy tensa. Estaba como, ‘Dios mío, ¿cómo debería jugar? Él está mirando, está justo ahí…’. Pero honestamente, eran mis primeros días fuera en tierra batida. Así que también me di espacio. Rafa ha vivido todas las experiencias posibles en una pista. Así que nadie esperaba que yo jugara perfectamente”.
Swiatek, campeona en Madrid en 2024 y finalista en 2023, debutará este año ante Daria Kasatkina o una jugadora procedente de la previa. Lo hará con la convicción de que su trabajo reciente ha apuntalado las bases de su juego, especialmente en un terreno donde siempre ha sido referencia.

La polaca explicó que, tras un periodo de irregularidad, necesitaba reencontrarse con la solidez que definió sus mejores temporadas.
“Honestamente, siento que es la forma de practicar. Y siento que he estado haciendo muchos, como, patrones cerrados. Y los peloteos a veces en mis prácticas eran algo cortos. Yo necesitaba sentirme realmente sólida, necesitaba tener esa sensación de que no voy a fallar una bola nunca”.
Ese regreso a los fundamentos encontró en Roig un aliado natural.
“Y siento, honestamente, que este tipo de entrenamiento español realmente ayuda. Porque los jugadores españoles suelen ser muy sólidos, luchan cada punto y están listos para peloteos largos. Así que por eso siento que tenemos los mismos objetivos con Francis”.
La toma de decisiones, un aspecto que ella misma considera clave en su identidad competitiva, también ha sido objeto de revisión.
“Siento que después de estas prácticas en Mallorca, he sido capaz de no tomar ninguna decisión apresurada. También la toma de decisiones necesita cambiar si quieres ser más una luchadora. Y a veces no tomar demasiado riesgo si no lo necesitas”.
Entre risas, dejó claro que su español aún está en fase inicial:
“Dos bocadillos, por favor”.
El valor de escuchar a Nadal
Más allá del simbolismo, Nadal aportó perspectiva y soluciones prácticas.

“Esos días en los que Rafa estaba en la pista fueron los dos primeros días en los que yo estaba conociendo a Francis. Pero de vez en cuando, él también me estaba dando consejos y también contándome algunas historias, cómo él tuvo problemas con algunas cosas y cómo logró trabajar en ellas y cuáles fueron sus soluciones”.
Swiatek destacó la precisión del mallorquín a la hora de detectar detalles.
“Así que fue muy agradable obtener esa perspectiva. Él tiene muy buen ojo. Así que siento que inmediatamente sabía qué decirme”.
El contexto, sin embargo, no era sencillo: nuevo entrenador, primeras sesiones en tierra y la presencia del jugador más dominante de la historia sobre esta superficie.
“Pero aun así, estas eran como las primeras prácticas en tierra batida. Así que para mí, fue un gran desafío tener a dos personas nuevas en la pista y empezar a jugar en tierra después de pista dura. Pero fue muy emocionante”.
El balance final fue rotundo.
“Y honestamente, fue probablemente una de las mejores semanas de práctica que he tenido antes de una temporada de tierra batida. Así que estoy muy feliz de haber podido experimentar eso”.

Swiatek llega a Madrid con una preparación renovada, un enfoque más claro y la influencia directa de dos figuras esenciales del tenis español. Un cóctel que, en esta superficie, suele tener consecuencias.














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