En el Bernabéu convergerán dos de las pasiones de Santana con motivo del Mutua Madrid Open
- El coliseo del Real Madrid acogerá entrenamientos de tenis entre 23 y 30 de abril
Por: Goyo Ybort. Fotos: Mutua Madrid Open, Real Madrid y cedidas por Manolo Santana en 2016
Dos de las pasiones de Manolo Santana se van a fusionar con motivo de la vigésima cuarta edición del Mutua Madrid Open, decimoséptima para categoría femenina, que se celebrará del 20 de abril al 3 de mayo en la Caja Mágica, y que presenta interesantes novedades ahora de la mano de una doble e inédita dirección, la que comparte Feliciano López (en la dirección desde 2018 -como adjunto a Santana-) con Garbiñe Muguruza, que debuta este año.

Entre las grandes noticias de 2026 hay que destacar la instalación de una pista, a imagen y semejanza de las de la Caja Mágica, dentro del estadio Santiago Bernabéu entre los días 23 y 30 de abril; esto es, se fusionan dos de las pasiones de Manolo Santana: el Real Madrid y el masters 1000 que logró traer a la capital de España en 2002, y ocurre en coincidencia con el sexagésimo aniversario de la histórica victoria del tenista madrileño en el All England Lawn Tennis Club de Londres.

El rectángulo de juego de tierra batida se ubicará en el centro del estadio, cuyo césped se guardará en el subsuelo como en otros grandes acontecimientos, facilitando los entrenamientos de los participantes en el Mutua Madrid Open que dispondrán de esta pista a apenas mil metros de su hotel de residencia; eso sí, con una pequeña variación de 125 metros de altitud -por encima- respecto a las pistas de la Caja Mágica.

El Bernabéu, cercano a cumplir 80 años de existencia, es algo más que un campo de fútbol, ya que ha acogido importantes acontecimientos internacionales a lo largo de la historia, el más reciente el inédito partido de la NFL en España entre Miami Dolphins y Washington Commanders. Más allá de multitudinarios conciertos, en materia deportiva, hasta de los aledaños del estadio han arrancado grandes citas de ralis automovilistas y de raids de motos y coches, con el mismísimo Rallye Dakar a la cabeza.
El hoy versátil recinto exhibe su capacidad para albergar nuevas experiencias deportivas, de entretenimiento e, incluso, gastronómicas, por sus posibilidades de adaptación a los estándares de los proyectos más exigentes. Su museo es uno de los tres más visitados de Madrid y uno de los de mayor rentabilidad.
Por eso, que el Mutua Madrid Open pueda estrenar escenario dentro del Santiago Bernabéu representa un paso histórico para el torneo, también para la capital y para el propio coliseo. Ofrecer una pista de tierra batida en uno de los recintos más emblemáticos y visitados del mundo supone crear un punto de encuentro inédito entre la tradición del tenis y la dimensión universal de un escenario que se transforma para seguir sorprendiendo con nuevas propuestas.
El tenis empezó siendo atlético y luego madridista
Curiosidades de la vida, los primeros pasos populares, y de éxito, del tenis en Madrid se produjeron de la mano del Atlético de Madrid (entonces Athletic Club de Madrid), pues el recién nacido club (1903) disponía de espacio para la celebración de partidos de lawn-tennis junto a su magnífico campo de fútbol, conocido como el ‘campo de la Rana’, al lado del frontón del Retiro, en la zona adjunta al hospital del Niño Jesús.
En 1913 el equipo abandonó esa zona del Retiro y se trasladó a unos terrenos situados, apenas a mil metros, entre las calles O’Donnell, Narváez, Lope de Rueda y Menorca, también frente al céntrico parque capitalino. Por aquellas pioneras pistas, de ámbito municipal, pasaron varios de los mejores tenistas españoles, al menos hasta la Guerra Civil; ya que después la sección de tenis no volvió.
Entre los destacados jugadores de entonces se podrían citar a Concha y Teresa Liencres, a Saavedra, González-Castejón, Carmen Portago, Josefina Gomar, Margot Calleja, Pepa Chávarri (pluricampeona de España), Julio Fleischner, Fernando Asuero (guardameta de fútbol), Álvaro Aguilar (presidente del Athletic de 1919 a 1920), los hermanos Satrústegui (jugadores de hockey) o Juan Belmonte (matador de toros); y, por supuesto, a Manolo Gomar (también jugador de fútbol y hockey), Manuel Alonso y su hermano José María Alonso.
Después, el Real Madrid -que, por cierto, también jugó en O’Donnell- estrenó su estadio Santiago Bernabéu a finales de 1947 y inauguró la primera ciudad deportiva de un club europeo en 1963, escasamente a cuatro kilómetros del estadio, también referente en el viejo continente.
Aquella ciudad deportiva se convirtió en el mayor centro deportivo construido por una entidad europea y albergó su propio club de tenis donde entrenaba Santana, junto a su amigo Antonio Martínez y otros jugadores destacados de la época.
En aquellas pistas se disputó la eliminatoria Nueva Zelanda-España de segunda ronda de la 50ª edición de la Copa Davis, donde Santana ganó los tres puntos en que participó. También se jugó aquí la siguiente ronda frente a Suecia.
En la siguiente temporada la ciudad deportiva del Real Madrid alojó el enfrentamiento de primera ronda de Davis entre España y Alemania, con Manolo aquejado de fiebre.
Tal fue el vínculo de Manolo con el club de sus amores que el madrileño mandó coser el escudo del Real Madrid en el polo que luciría horas después en la final de Wimbledon de 1966, en la que hizo historia.
Tiempo más tarde, el Real Madrid agradecería a Santana su enorme madridismo nombrándole socio de honor, como a otros grandes deportistas -entre ellos Rafa Nadal-, y concediéndole la insignia de oro y brillantes del club.

Además, con motivo del 80° cumpleaños de Manolo, el director de Relaciones Institucionales del Real Madrid Emilio Butragueño hizo entrega, a pie de pista en la Caja Mágica, al extenista de una camiseta del equipo de fútbol firmada por todos los jugadores, con el dorsal 80 bajo el nombre de Santana. Antes había recibido otra elástica con el número 50, cuando se cumplió medio siglo de su conquista sobre la hierba londinense.

Como para encumbrar esta información, hemos querido saber qué habría sentido Manolo Santana al ver una pista de ‘su’ torneo en el estadio de ‘su’ club, por boca de su viuda Claudia Rodríguez y del que fuera su amigo y compañero de tenis, madrileño como él, Antonio Martínez.
Claudia Rodríguez: «Por este acontecimiento, creo que Manolo diría seguramente, y desde la eternidad, que el Real Madrid nunca me falló, y aquí está el resultado: dos deportes que se unen los hacen más grandes aún. ¡ Hala Madrid y Mutua Madrid Open! Estoy feliz. Manolo forever».
Antonio Martínez: «Será algo maravilloso, meter el tenis ahí, para los niños, para todos. Me parece ideal que puedan entrenar los profesionales del Mutua Madrid Open en el Bernabéu. Hoy se juega a otro nivel, y eso lo consiguió Manolo».














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