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Las raquetas de madera vuelven tras un siglo de historia

By on 26 febrero, 2020

Por Goyo Ybort

Entre 1873, cuando el mayor Walter Clopton Wingfield -exmilitar del ejército de la reina Victoria- patentó y comercializó un juego denominado Sphairistikè, que pronto se convirtió en Lawn Tennis; y 1877, cuando en el All England Lawn Tennis & Croquet Club se organizó un torneo que ya suponía el inicio de Wimbledon; y las postrimerías de los años ’70 del siglo XX; las raquetas de madera estuvieron en competición más de un siglo.

El tenis mundial giró en torno a la madera desde los orígenes hasta casi finales del siglo XX. En el siglo XIX la combinación de diferentes maderas macizas persiguió optimizar el rendimiento desde piezas más regulares en sus formas, logrando mayor armonía a finales de siglo, cuando se empleaban elementos de unión entre cabeza, cuello y empuñadura.

Con la llegada del siglo XX, la madera maciza fue relevada por la innovadora tecnología por capas -del uso de las múltiples capas tomó nombre una de las piezas que más décadas se mantuvo en liza, la Dunlop Maxply-, que procuró mayor ligereza y manejabilidad y menor rigidez.

Borg y Panatta. Godó 75. Foto cedida por el R.C.T. Barcelona

Raquetas de madera se fabricaron esencialmente en América, Asia, Australia y, por supuesto, Europa, incluso en España; hasta mediados los años ochenta del siglo anterior, cuando ya se combinaban con fibra de vidrio y grafito.

La llegada de aluminio, grafito, kevlar, boro, cerámica, carbono, titanio, volframio o grafeno no ha impedido que el material que más tiempo ha ocupado la historia del tenis conserve su esencia en nuestro país.

Final del torneo R.C.T. Oviedo. 2019

La nostalgia derivada de aquel noble, bello y longevo material ha provocado que practicantes apasionados y clubes se hayan lanzado a la celebración de torneos ceñidos a esas robustas piezas de pequeña cabeza y golpes certeros.

El sueco Björn Borg protagonizó la última gran gesta con madera en nuestro país en 1975, al ganar con su Donnay Allwood la final individual del Conde de Godó de Barcelona ante el italiano Adriano Panatta, y también la de dobles junto a Guillermo Vilas. Ese mismo año, Panatta disputó la final del Grand Prix de Madrid que ganó el checo Jan Kodes.

Y prácticamente 30 años después, madrugaron por retomar esa clásica pasión los pioneros socios del Club de Tenis La Palma que, de la mano de su entonces director de la escuela Miguel Hernández ‘Chitty’, crearon la denominada Copa Príncipe.

C.T. La Palma. 2019

El ahora Open de Tenis El Príncipe alcanzó su duodécima edición a finales de 2019, como de costumbre con competición individual y por parejas sobre la hierba artificial que se alza por encima de la capital de la isla bonita. Allí renovó su principado el veterano Pablo Hernández A., con una Dunlop Maxply heredada de su padre, siendo finalista -aunque lesionado- Adán Guerra. Pablo, además, ganó en dobles junto a su buen amigo y polifacético compañero (también vinculado a la lucha canaria) Mario Tomás Rodríguez Concepción. Ambos se impusieron al dúo formado por Amilcar José Cabrera y Eloy López.

Hernández y Rodríguez son los más laureados en la historia de la competición palmera con madera, junto con Juan Andrés Báez H. Ya en la edición inaugural de 2005, Hernández acabó subcampeón por parejas, entonces junto a Pedro Rodríguez.

Torneo en el ya centenario C.T. Murcia 1919

Apenas un año más tarde del arranque palmero, surgió otro clásico evento con raquetas de madera, el Torneo Nacho Sanz, con sede es el Sport Center Manolo Santana de Boadilla del Monte (Madrid). Ha sido uno de los acontecimientos más fieles y escrupulosos con los orígenes del deporte, pues la treintena de participantes -de media- en cada edición, vestían de riguroso blanco, hasta los cordones.

Por iniciativa de Luis Sanz, junto a su hermano Nacho, prepararon una edición inicial en la que ya fue fundamental la elegante indumentaria. Nacho dirigía el torneo y Luis fundó el Club de Tenis Clásico Raquetas de Madera.

Tenistas clásicos en el C.T. Murcia

Mario Perea y Kiko Recuero y Emilio Ayuso y Leticia Almirall eran de los más triunfadores, aunque también se jugaba mucho por parejas y ahí podían cambiar los favoritos. 

El torneo entró en paréntesis con la octava edición, que fue de ámbito social.

Dos grandes entidades españolas se hallan ya en puertas de la séptima edición de sus respectivos torneos de raquetas de madera.

R.C.T. Oviedo

El Real Club de Tenis de Oviedo organizó el VI Torneo Raqueta de Madera, III Torneo Harcher, en la modalidad de dobles masculina, femenina o mixta, en septiembre de 2019.

Los jugadores, que además entran en concurso por la mejor vestimenta clásica, se midieron en cuatro grupos que tomaron los nombres de Björn Borg, John McEnroe, Chris Evert y Rod Laver.

Carlos Rivas y Carlos Lisa fueron los mejores del grupo McEnroe, ganaron en semis a E. Canal y J. Platero y en la final, muy disputada y ajustada, a Pío Fernández Aller y Pablo Cabal, quienes habían sido los mejores del grupo Laver.


La Real Sociedad de Tenis de La Magdalena de Santander también celebró el pasado verano la sexta edición de su Torneo de Tenis Raquetas de Madera, en modalidad de dobles de ambos sexos o mixtos, y donde también tiene reconocimiento la vestimenta blanca de época obligatoria. De este torneo, que tuvo en Borja Gutiérrez a su juez árbitro, salieron triunfadores Jesús María Rodríguez y Quique Terán junior.

R.S.T. La Magdalena. Damas

Además, el vizcaíno Real Club Jolaseta de Neguri (Getxo), celebró en 2015 y 2016 su Campeonato Dunlop de Raquetas de Madera Años 70 de Dobles, con indumentaria clásica. Jaime Arenaza es el creador de este torneo cuyo palmarés inauguraron Gabriel Askarza y él mismo, siendo subcampeones Octavio Gallastegui y Ramón Félix; evento en el que intervino Igor Del Busto con su acreditada colección privada.

El Club Náutico Bajamar, de San Cristóbal de La Laguna, Tenerife; también puso en marcha en el otoño de 2016 su primer torneo de raquetas de madera con blanca vestimenta.

 Y hasta en el Mutua Madrid Open donde, en la edición de 2014 y de la mano de Estrella Damm, se organizó en la Caja Mágica un torneo de leyendas que supuso el reencuentro de Manolo Santana, Adriano Panatta, Jan Kodes, Ilie Nastase y Andrés Gómez. Torneo acompañado de una generosa exposición del coleccionista rumano Dragos Popescu.

R.S. Tenis La Magdalena. Caballeros.


Por último, están los Torneos de Tenis Histórico promovidos por el madrileño Club de Prensa K y K, también acompañados por exposiciones de raquetas. Son competiciones individuales en diferentes escenarios, algo menos exigentes en cuanto a clásica indumentaria y en los que los jugadores pueden leer revistas de tenis, con un buen surtido de Grand Slam, de más de 25 años de historia, y reciben premios en metálico y regalos propios de los años ’50, ’60 y ’70.

TTH San Román

Estos Torneos de Tenis Histórico suman ya 15 eventos habiéndose consolidado los del club Espacio Herrería de San Lorenzo de El Escorial -quinta edición-, Robledo de Chavela -cuarta- y el itinerante Madrid Tributa a Santana (también camino de cuarta edición), en homenaje a Manolo. 

TTH Robledo


Desde el otoño de 2012, también han pasado por Madrid, Valdemaqueda y Pájara (Fuerteventura).

En el ránking de tenis histórico mandan los abulenses Antonio Hernández, con siete triunfos; y Gerardo San Román, con seis; a los que añadir las victorias de José María Eraña y Juan Carlos Barrón. 



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